El taller 4 de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicaddas a cargo de Juan Carlos Doblado incide en el adiestramiento del estudiante a pensar y expresarse dentro del ámbito del diseño arquitectónico como situación intelectual, donde el arquitecto transforma conceptos en proyectos que satisfacen necesidades de la sociedad una vez convertidos en estructuras permanentes.

El arquitecto, además de un creador, es un intelectual y la esencia de su trabajo es elaborar proyectos. El proyecto arquitectónico, es decir, la construcción de un orden a partir de la aproximiación a realidades heterogéneas, implica un modo de pensar particular cuya lógica es mas inductiva que deductiva, más aditiva que analítica.

El arquitecto acerca realidades heterogéneas, sin relación lógica aparente: un programa, un lugar, estructuras, instalaciones, reglamentos, colores, materiales, etc. Tiene, entonces, que establecer algún tipo de vínculo entre ellas; es decir, tiene que ordenarlas, buscando un resultado esencial y concreto: hacer habitable el espacio. Se trata, por lo tanto, de un ir y venir desde lo particular hacia lo general, desde lo abstracto hacia lo concreto, desde lo intangible hacia lo tangible, desde el mundo de las ideas hacia la realidad.

Debido a esta dinámica, proyectar está mucho más cerca de la poesía que de la ciencia; consiste, básicamente, en concebir y representar un objeto o un espacio y construirlo. Quizá sea ésto lo único que realmente pueda asegurar que una arquitectura sea buena: que resulte de un orden mental generado por un proceso intelectual laborioso y claro. Se puede afirmar, entonces, que la arquitectura es el espacio de la idea.

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